Una ballena de 27 metros de largo ha aparecido muerta en las costas de Nueva Zelanda. Este suceso es bastante extraño porque además de haber aparecido muerta en el sur del país, se han encontrado diversas mordeduras de tiburón, lo que causa un mayor temor en los especialistas. Estas dentelladas de los tiburones se produjeron seguramente cuando la ballena había muerto, por lo que no hay que temer un ataque por parte de los escualos la atacasen una vez estaba muerta.

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Se está investigando las mordeduras con detenimiento y analizando la causa de esta especie de ballena que es bastante poco común y ciertamente un hecho poco frecuente también. Esta ballena fue encontrada por submarinistas, que la encontraron muy cerca de una playa al sur de Nueva Zelanda y ciertamente un animal de 27 metros de largo no es complicado no verlo desde lejos. El peso se calcula en unas 150 toneladas. Se han producido varamientos de este tipo en los últimos años, ya que las costas de Nueva Zelanda son precisamente peligrosas para animales grandes.

Al ser una zona de complicado acceso, lo más seguro es que se deje al animal descomponerse en la arena, salvo que las olas lo arrastren hacia el mar nuevamente, algo poco probable, por lo que la ballena se irá descomponiendo en la arena. Las ballenas quedan varadas al no poder encontrar profundidad suficiente en estas costas, haciendo que sea imposible dar marcha atrás. Es una pena que se sucedan estos casos en los que las ballenas pierden la vida de esta forma.

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